VUESTRO BLOG


El Trueno del Cielo

Publicado por: Manuel González Llergo
Fecha: 2016-09-01
El Trueno del Cielo


En el nº de la revista pasado escribí un artículo sobre los héroes de Benasque, mártires pertenecientes de la Legio XII “Fulminata”. Hoy escribiré otro hecho histórico considerado milagroso incluso por los infieles, cuyos protagonistas fueron legionarios de la Legio XII. 

Hubo diez persecuciones contra los cristianos, todas ellas basadas por  un motivo que según Quinto Septimio Tertuliano en su Apologética ad Martyres decía: “los motivos para perseguirlos son tan significativos como si el Tíber se desborda, si no llueve, si hay un terremoto, si hay un incendio, si hay hambre, si viene una epidemia, de inmediato siempre hay un energúmeno que grita…los cristianos a los leones”. Épocas muy duras para nuestros primeros cristianos. Hubo veces que dichas persecuciones se cortaron o acabaron por algunos hechos o situaciones y lo que a continuación se relata es uno de ellos “tronada del cielo”. Quinto Tertuliano es la primera fuente junto con Dion Casio en su “Historia romana“ que hacen referencia al siguiente hecho: 

Año Domini 174, el emperador romano Marco Aurelio rige los destinos del imperio. El emperador está siendo acosado en varios frentes, allende del Danubio, un belicoso pueblo, los Cuados, estacionados en lo que hoy se conoce como Eslovaquia amenaza las fronteras del imperio. Una coalición de los Cuados con los Marcomanos y los Sármatas obliga al emperador a preparar un contingente de seis legiones, entre ellas la Legio XII, en esta época en la XII ya había muchos cristianos militando en ella, aunque en secreto. En esta campaña en un avance contra los bárbaros hacia el norte por el río Morava, parte de la Legión continuó por un terreno fuera del curso del río adentrándose entre las llanuras. Un viento seco y áspero junto a unas elevadas temperaturas hace que los legionarios avancen con gran pesar y cansancio hacia el enemigo. Los bárbaros viendo la trampa en la que se habían metido los romanos, empezó a hostigarles y a agrupar sus fuerzas al ver que el mismísimo Marco Aurelio iba al frente a fin de exterminar a esta Legión y tomar prisionero o dar muerte al emperador romano. Los días se sucedían con escaramuzas y marcha con toda la impedimenta, los legionarios resistieron a pesar del agotamiento por la sed y el calor. En una planicie cerca de Musov los germanos junto a los aliados sármatas a caballo esperaban para lanzarse sobre la exhausta Legión, miles y miles de guerreros frescos y descansados contra unos legionarios agotados por la sed y el calor que no llegaban a los cuatro mil efectivos. El aniquilamiento era inevitable. Marco Aurelio, al ver el desastre casi seguro para él y su legión ordena hacer un sacrificio a los dioses, el tiempo pasa y los ataques de los bárbaros se recrudece, los legionarios resisten pero ya no tienen agua y cada vez están más debilitados, el sol les cae a plomo, el aire es seco y el enemigo se reagrupa para la confrontación final. Un mago egipcio Arnufio (un charlatán que acompañaba al ejercito romano como adivino) solicita que le den permiso para un encantamiento, y el emperador, para subir la moral de la tropa, se lo concede. Los legionarios resisten otro envite de los bárbaros, pero ya no tienen fuerzas ni esperanza y se preparan para morir. 

En una pausa del combate los legionarios cristianos levantan una cruz y arrodillados ante ella oran a Dios por la salvación de la Unidad “ …hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo……y líbranos de todo mal…”. El emperador es informado de ello, la religión cristiana está prohibida y perseguida, pero Marco Aurelio es un filósofo que practica el estoicismo y no hace nada, sólo mira la escena de sus hombres, legionarios aguerridos, arrodillados ante su símbolo, la cruz, orando a su Dios. En esto comenzó una gran tronada y de súbito alzando la mirada vio unos relámpagos caer sobre las tropas bárbaras, desorganizándolas y un gran fuego se originó con motivo de la caída de los rayos. Inaudito, el fuego se extendía por todo el frente y de pronto un aguacero cayó sobre las líneas romanas, apagando las llamas que se proyectaban sobre ellas. Sin embargo el aguacero no caía sobre las tropas bárbaras, al contrario más rayos caían e incendiaban la pradera mientras las tropas romanas recogían agua aplacando su sed e impedían que el incendio les rodeara. 

Los bárbaros, aterrorizados viendo lo que pasaba se dispersaron dejando como dueño y vencedor a los romanos.  

Carta de Marco Aurelio...” caminé hasta situarme cerca de la cruz hecha por mis legionarios, dos palos toscos recogidos en el campo de batalla, anudados muy fuerte, la miré fijamente, al poco un sentimiento que no sabría explicar me sobrecogió y una paz interior tranquilizó mis emociones, con un gesto mandé que nadie tocara esa cruz y dándome la vuelta me marche….”

Tras este prodigio el emperador Aurelio decretó que cesara toda persecución contra los cristianos y le dio a la XII Legión el sobrenombre de Fulminata (relámpago o atronadora). Estos hechos se representan en la Columna Antonina de Roma, como el milagro de la lluvia, recogido en escrito por Eusebio de Cesárea (His. Iglesia vol V) y S. Claudio Apolinar de Hierápolis, contemporáneo de Marco Aurelio. 

La novela histórica “Fuego del cielo” de D. César Vidal recrea con gran maestría este episodio. Recomiendo el libro. 

” El Cristianismo se extendió con milagros o sin milagros. Si se expandió con milagros, es señal que fue obra de Dios. Si se extendió sin milagros, éste fue el mayor milagro de todos”.  

S. Agustín de Hipona


Comparte esto con tus amigos!